Hacer v. Pensar

Pensar no es hacer. Puedes estar pensando en hacer, y mientras más pienses, menos haces.

Hacer es ‘just do it’. Sin pensar; y mientras más hagas sin pensar (en el resultado), mejor va a salir.

Os cuento una historia:

Era mi cumpleaños y decidí pasarlo sola. Solo reservé dos alojamientos (uno en la montaña y otro en la playa); no tenía nada pensado. Y pasó de todo.

Como no me gusta la palabra ‘casual’ y no creo en las casualidades, usaré la palabra ‘sincronicidad/sincronizadamente’.

Sincronizadamente conocí al pastor-Pedro (con 61 años de edad escala mejor la montaña que yo). Estaba conduciendo, buscando algún descansadero donde pudiera haber rutas para hacer senderismo y paré en uno. Apago el motor del coche, salgo y veo que alguien va a dejar salir a las ovejas de un portón. Me grita ‘¿vas para abajo?’ a lo que respondo ‘no sé’. Me dice que suba la calle un poco que van a salir las ovejas, a lo que accedo. Cuando sale el hombre, veo que es un pastor, con un saco blanco al hombre y un bastón. Hablamos y en 2 minutos propone enseñarme una ruta. Vuelvo a acceder dubitativamente, pero la confianza no me abandonaba. Confía, me decía. ‘Okay universo, vamos a jugar. Me encanta el juego’.

Y esto es lo que pasó:  el pastor-Pedro me enseñó uno de los picos de Sierra de Grazalema y el sitio más alto donde le gusta pastar a sus ovejas. Al atardecer, con sus prismáticos a mano, me enseñó los pueblos de los alrededores, me contó historias de su familia, de un senderista  inglés que se desplomó de uno de los picos y cómo el pastor-Pedro lo encontró, además me contó sobre aspectos relacionados con ovejas y los borreguitos (cómo las aves de presa – buitres – los acechan), entre otras cosas. 

Me enseñó a lo que es importante: la actitud frente a los sucesos que no nos gustan. Esta es la historia: 

Quedaba poco para el atardecer y me dijo que nos bajáramos. Le contesté que prefiero quedarme con las ovejas en la cima un ratito más y tras mucho insistir y repetirme tres veces cómo volver sin perderme, me dejó ‘sola’. Lo vi bajando a su ritmo, con un bastoncito de madera. De repente, levanta algo del suelo, se gira hacia mi y gritando y con una sonrisa dice ‘he encontrado a un borreguito muerto, me lo llevo para casa’. Lo vi sonriendo, escuché alegría en su voz.Recuerdo que era negro y la lección que me estaba dando. Se lo sube al hombro y sigue bajando poco a poco. 

 A pesar de que el borreguito haya muerto, se alegraba de haberlo encontrado ahí y poder llevárselo a casa. Me emocioné por entenderlo: no importa lo que pase ahí fuera, sino la actitud con la que te enfrentes a ello. Él, tan amable y con un corazón enorme… siguió viviendo la vida y lo que ésta le traía: le gustase o no el resultado, lo importante era cómo lo enfocaba.

De esta manera, la vida me sonrió.

Vi que las estrellas están siempre alineadas a nuestro favor. 

Recuerda: Hacer, no-pensar. Nada estaba pensado, ni estaba planeado. Me abrí al universo, a vivir, a salir de mi mente. Todo fluyó… como fluyen las aguas de un riachuelo no cualquiera. 

Te animo a que pienses menos, a que seas impulsivo/a. Que no planees tanto simplemente lo que necesitas hacer. ‘necesito pasármelo bien’ – > pásatelo bien. No pienses en cómo. Tú pones el qué y el universo/la vida pondrá el cómo. Confía. 

Muchos besos y consciencia

-Anastasia T.

Published by Anastasia Tubulkan

Conscious, I see myself reflected in your eyes, for we are one. And one is God. For god is imagination, And imagination is everything.

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