Relaciones

 

Como nos tratamos, así tratamos a los demás. 

Para empezar a entender a los demás y aceptar las diferencias, debemos mirar primero dentro. 

¿Por qué me molesta esto de mi madre? ¿Cuándo me juzgo y me trato igual que me trata ella? ¿Cuándo me he ‘reñido’ por ‘no hacer algo bien’ y por qué? ¿Cómo podría mantener un cariñoso y afectivo dialogo interior en mi mente? ¿Siento paz ahora mismo? Y si no, ¿por qué?

Toda circunstancia exterior es una proyección y externalización de tu estado de consciencia. Pregúntate cuál es tu estado de consciencia ahora mismo y verás el mundo. Y si te preguntas cómo algunas personas ven la vida como una m*erda literal y otras como un milagro, ‘la vida es bella’,  estás viendo realmente el estado de su consciencia. No juzgues, pues al juzgar al otro, te juzgas a ti mismo. Ama eso que ves en los demás: lo diferente, con lo que estás y no estás de acuerdo, lo blanco y lo negro, reconoce a las circunstancias y personas que ves y con las que interactúas, las que aparecen en tu vida o se van, como extensión y expresión del estado de tu consciencia. Personas que te mandas a ti mismo para sanar, aprender, amar y expandir el campo cuántico/consciencia superior.

En nadie existe lo ‘correcto’ o ‘incorrecto’, es una ilusión de la mente para tener el mundo más organizado pero al final del día no hay nada que organizar porque todo es perfecto (un concepto que la mente humana aun no puede asimilar). Mira con el corazón. Es decir, des-identifícate de tus pensamientos. Obsérvalos: ¿quién es el que escucha los pensamientos en tu cabeza, esa voz que habla sin cesar? ¿Qué matices predominan en ese diálogo: negativos o positivos? Y si son palabras más negativas, ¿Por qué?

Tienes mucho trabajo que hacer aquí en la tierra, y ya con todo el barullo de familia, amigos, trabajo, estudios más. Sin embargo, tú eres y debes ser siempre la prioridad. El mundo exterior solo te quiere reflejar el estado en el que estás. Estado de consciencia. Y recuerda, el estado de consciencia más alto es el amor. Eso que tú eres pero has olvidado. Eso que eres pero que has ‘crecido y madurado’ y lo has cubierto con ‘ser adulto, serio y responsable’. Recuerda quien eres. Tu existes para recordar.

La realidad no es más que una ilusión colectiva. No hay nada más engañoso que la ilusión del tiempo y de olvidarnos de que el cuerpo si ha nacido y va a morir, pero… ¿y el/la que escucha tu voz interior? ¿Quién es?

-A.

Published by Anastasia Tubulkan

Conscious, I see myself reflected in your eyes, for we are one. And one is God. For god is imagination, And imagination is everything.

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